Modalidades de oración (P. Ignacio Larrañaga) 4-6
4.
Oración auditiva
·
Relájate, haz silencio interior y exterior.
Suelta los músculos. No escuches nada no pienses nada.
·
Busca una palabra o una expresión que te diga
mucho: “Jesús”, “Padre”, “Señor” “Jesús, en Ti confío” … y escríbela.
·
Comienza a pronunciarla con paz, concentrado, en
voz suave. Al pronunciarla, trata de asumir vivencialmente lo que dice, como si
fuera el Señor mismo. Déjate inundar por el Padre, por su Presencia.
·
Ve distanciando poco a poco la repetición, dando
lugar cada vez más al silencio. Recuerda que la palabra es un puente. A medida
que vamos siendo inundado por el Padre, ese puente se va derrumbando.
·
¡ATENTO!: debes pronunciar siempre la misma
expresión. Aprovecha el ritmo de la respiración.
5.
En el lugar de Jesús
·
Relájate y ponte en presencia del Señor.
·
Imagina a Jesús en actitud de adoración, cuando
lo hacía por la noche, en la mañana, bajo las estrellas.
·
Con infinita reverencia, en fe y paz, entra en
el interior de Jesús. Trata de presenciar y revivir loque Jesús viviría en su
relación con el Padre, y así participa de la experiencia profunda del Señor.
·
Trata de presenciar y revivir los sentimientos
de admiración que Jesús sentiría por el Padre. Di con el corazón de Jesús, “glorifica
tu nombre”, “santificado sea tu nombre”.
·
Colócate en el interior de Jesús, asume sus
sentimientos y revive aquella actitud de ofrenda y la misión que Jesús
experimentaría ante la voluntad del Padre cuando decía: “No sea lo que yo
quiero sino lo que quieras Tú”, “Hágase tu voluntad”. ¿Qué
sentiría al decir: “cómo Tú y yo somos una misma cosa” ?, ¿o al pronunciar
“Abba”? (querido Papá). Trata de experimentarlo.
6.
Oración corporal
·
No existe, propiamente, oración corporal;
aunque, eso sí, el cuerpo puede colaborar. La oración es un juego combinado
entre la gracia y la naturaleza. Con los nervios deshechos o con una mala
respiración no es posible entrar en una relación profunda con el Señor. Lo
divino y lo humano tienen que caminar tomados de la mano.
·
Vamos a ver tres posiciones corporales. A cada
actitud corporal le corresponde una determinada actitud interior:
i. De
PIE: estamos con los talones juntos, la cabeza erguida, aunque no rígida,
respirando profundamente. Esta posición quiere expresar la actitud interior
de respeto, de escucha, de espera, de disponibilidad para escuchar para llevar
a cabo una misión encomendada por el Señor. No olvidemos que “de pie se
recibe a un rey”. De pie recibamos a nuestro Rey Jesús. Según la posición de
los brazos, mostraremos una actitud receptiva o expresaremos una súplica o un
agradecimiento intenso o expresaremos una súplica o un agradecimiento intenso,
disposición y prontitud, recogimiento e intimidad…
ii. SENTADOS:
La espalda debe estar apoyada en el respaldo del asiento, las manos sobre las
rodillas. Esta posición expresa disponibilidad, espera pasiva, reposo ante
Dios, atención, escucha y acogida. Sentados se acoge y escucha los hermanos
y amigos. Sentados acojamos a nuestro Hermano y Amigo Jesús.
iii. POSTRADOS:
Ponerse de rodillas, alargar las plantas de los pies, sentarse sobre los
talones, inclinarse hasta poner la frente sobre el suelo o sobre las palmas
apoyadas en el suelo. Esta postura es la posición de máxima humildad e
indica y fomenta la adoración más profunda.
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